Y todo empezó como un botón sin abrochar, como una taza de café frió, como un despertar cansado. Comenzo con algo inconcluso que alguien mas había dejado, asomándose por la rendija de la puerta entre abierta vislumbro soledad, melancolía, tristeza.
Entonces tomo la resolucion de abrir esa puerta y aventurarse en ese cuarto en penumbra.
Abrió las persianas, la ventana, dejo entrar el aire y renovó el ambiente.
preocupaciones, los tinteros estaban cerrados, no Poco a poco fue decorando y alegrando la habitación. Siempre que el estaba ahí no habíahabía porque escribir si no había de que quejarse, no había porque dibujar si todo era tan perfecto que al dibujarlo lo corrompias.
Finalmente al ver la habitación en ese estado cerro las ventanas, corrió las persianas, apago la luz y dejo la puerta entre abierta.
Salio de la habitación con paso firme, no miro hacia atrás, dejo una nota en la puerta, y recobrando de nuevo su animo anterior el cuarto, se alejo.
Abrí de nuevo las persianas, mas no abrí la ventana, quería conservar su aroma intacto, sublime, febril.
Al ver la nota supe que regresaria.
Y así cada noche regreso, para correr la persiana, abrasarme con sus palabras, embriagarme con sus besos y recordar aquella tarde cuando entro por la puerta sin ser invitado.
jueves, 7 de junio de 2007
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